¿Qué es “enterrar la transición”?
Ninguna artimaña política, tiene el poder de generar realidad, pero sí de construir verdades de consumo, sobre las que manipular opiniones, y en consecuencia, generar adeptos, en creer tales verdades construidas.
La ley de memoria histórica, es necesaria. Negar un trauma en la vida de cualquier persona, es como negarse a sí mismo. Esa unidad psíquica de este país, no está resarcida, para los que la sufrieron, y aún no saben dónde están sus seres queridos enterrados. Negarse a la ley, se niegan aquellos que piensan, que imponer un olvido, en el nombre del supuesto bien común, es matar un episodio, algo que nunca será posible.
No se trata de regodearse de lo pasado, sino de integrarlo, ordenándolo y colocándolo, en su justo lugar, el de una dictadura, que violó un régimen democrático. Lo curioso, es que pese a que el actual estado de derecho, hereda lo rentable para los que triunfaron, esto es, un régimen que no devolvió el país a la república, en la que estaba, sino a una estructura parlamentaria y monárquica. Pues a esto, los críticos a la ley no le llaman “enterrar”.
El mismo hecho, de no existir, el tan “ cacareado “, espíritu de la transición, para ver claro, que se miró para otro lado, con militares golpistas, que nunca fueron juzgados, que reabrir heridas, conlleva reconocer, su dudosa cicatrización, es un tanto paradójico, que se someta por parte de la derecha, a cuestionamiento. Es un indicador que deja claro, que a la derecha no le gusta que se pongan las cosas en su sitio, sino que se siga respetando el sitio prefabricado, y solicita de paso que no se crea en otro.
Es como pedir, a un niño maltratado que lo olvide, total...... era su padre y no sabía lo que hacía. Mientras se importan dictadores de otros países para ser juzgados en España, aquí se sigue pidiendo: por la derecha silencio, y por algunos democristianos socialistas, reconocer sí, pero todo no.....por no se sabe qué.
Resolver traumas, implica integrarlos, no taparlos ni olvidarlos. Negar que tal episodio siniestro y perverso, compone la historia actual de España, sería de tontos, pero también lo es, negarse a una ley que lo ordena y contribuye al resarcimiento, como intentarlo, y sólo hacerlo a medias. Son como mínimo, distintas formas de enterrar, pero incluso así, la erosión de la realidad siempre acaba descubriendo los cadáveres, si es que no se identificaba su tumba.
El estado de sitio en la mentalidad española, parece sustituido por el “ estado de en-cubrimiento” (término del antropólogo Mauro Cervino), algo así como negar que fue un golpe de estado y una dictadura que mató y quitó derechos, cegados por la trama con que se construye la interpretación de los hechos. Eso si, negando hechos y consecuencias para volver a consumir verdades pre-fabricadas.
Someter los hechos a la valoración de mayorías o minorías, para una ley que pretende resarcir, ya dice de las fisuras de la incuestionable transición, o mejor “espíritu del silencio.....no fue”. ¿Por qué es más legítimo, imponer el olvido extendiendo miedos, que recordar para reconocer y no repetir?
Raúl Rodríguez Quintana
Las Palmas de Gran Canaria