viernes, 11 de julio de 2008

DEL FACHORRISMO Y LOS FACHORROS


Y es que hablar hoy de izquierdas o derechas es tan absurdo como ridículo. Lo que no se extingue como grupo homogéneo y ridículo pero peligroso, es la tribu de los fachorros. Sus formatos son variopintos y sofisticados. Ya no tienen armas ni todos van a misa, viven en sus propias contradicciones en diversos ambientes humanos.

Se vanaglorian de lo negativo cuando lo hace otro, pero piden comprensión con falsa ternura, cuando sus propios errores no han podido ser escondidos. Representan la distorsión del psicópata, de esa que habla Norbert Bilbeny -El idiota moral-. Son fáciles de identificar, cuando se les pregunta para aclarar algo, interpretan que se les provoca. Cuando han hecho algo imponiendo con guante blanco, como poner el crucifijo en la jura del presidente del gobierno, y se debate sobre la cordura de esto en un "teórico estado laico", argumentan represión....es decir no se han reprimido de imponerlo, pero decírselo es "reprimirle".

El fachorro define las cosas a su antojo. Le trae al pairo la definición que esté en el diccionario, las cosas son como ellos dicen, y matizarlas o aclararlas es de jilipoyas. A los distintos a ellos les llaman progres, pero no tienen rubor (cosa de débiles en su argot), en definirse como de centro-derecha-progresistas.

Todo el disco duro de los fachorros es de fabricación cristiana, igual que el sistema de arranque. Cuando mandan bien, pero cuando piden que se les vote, recurren a la ternura que repudian cuando no les hace falta....LA NIÑA DE RAJOY, representa la habitual menor en desamparo, que sólo es acogida cuando hay que guardar las formas y "hacerse el bueno".
Cabría hablar del fachorrismo como un movimiento camaleónico que cambia de forma por interés, pero no de contenidos y que sigue vigente con mayores dificultades para ser vistos.

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